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Tsuna se lamentaba como siempre por las repentinas locuras de Reborn, siempre llevadas a cabo por el resto de sus amigos como si no vieran el peligro o la intención inquebrantable del pequeño bebe arcobaleno.

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Aquel dia en particular todas sus intenciones de pasar tiempo con la hermosa Kyoko se vieron pisoteadas de una manera tan cruel, que término por avergonzarse en frente de la chica. "-Dame Tsuna-" fue todo lo que dijo Reborn antes de echarse a dormir una larga siesta sobre su cama. Ahora mismo lo veía con sus ojos abiertos y la burbuja inflarse y desinflarse de su nariz.

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Tsuna palideció y continuó con lo que hacía, tenía ganas de hacer la tarea como ganas de que su vida fuera anormal y sabía que eso al menos por ahora... Era imposible de cambiar.

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Al menos hasta ahora todo estaba bien y disfrutaba un poco de paz, pero se tranquilizó demasiado pronto cuándo la puerta fue abierta y vio ingresar en puntitas de pie a Lambo, sus ojos se abrieron ante el estupor de la granada que llevaba en la mano y se pusieron blancos cuando le quito el seguro.

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- ¡Jijiji, muere Reborn! -como siempre la pequeña e irritable vaca fue implacablemente lanzada por la ventana, mientras la granada explotaba. Reborn se hecho a dormir de nuevo mientras le miró furtivamente.

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Tsuna supo que debía continuar con la tarea o el seguramente sería el próximo en sufrir terriblemente, más de lo que ya lo habia hecho.

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Sin embargo, era demasiado pronto para ponerse cómodo u olvidarse de lo sucedido recientemente, esta vez Lambo apareció lloriqueando por la ventana, mientras se sobaba los mocos:

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-Aquí viene-penso Tsuna. Lambo iba a usar su Bazooka, pero antes de intentar nada, Reborn arremetió y Lambo respondió todavía llorando, pero enfurecido y Tsuna termino metido en el medio justo cuando la vaca acciono la Bazooka y entonces... Sucedió nuevamente. En un "poof" y asombro de Lambo, Tsuna viajo diez años al futuro.

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-Entonces Décimo, permítame pedirle perdón por lo de esta mañana, usted sabe que yo no-ya de por sí, fue raro que tuviera que mirar unos centímetros más abajo cuando se atrevió a mirar al Décimo y, aun no termino de darse cuenta que este no llevaba su traje Vongola, sino un buzo y unos pantalones de mezclilla.

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-G-gokudera-kun-tartamudeo Tsuna, impactado, era la segunda vez que veía al Gokudera adulto, más alto y con aires más maduros. Se preguntaba porque se estaba disculpando.

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-Décimo-lloriqueo el otro, pero no "demasiado adulador" parecía controlarse por no abrazarlo, supuso que habia madurado un poco. Aun asi notaba algo muy extraño.

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-Lo siento Gokudera-kun, Lambo lo ha hecho de nuevo y Reborn no hizo nada por evitarlo-dijo el pequeño Vongola, mientras se rascaba a un lado de la cara.

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Cuando Gokudera reaccionó aun no podía creer su suerte, el pequeño Décimo estaba de nuevo frente a sus narices y no sabía cómo controlarse, de seguro su yo más joven estaría ya persiguiendo al adulto sin mucho tacto. Solo esperaba que recibiera su merecido por parte del jefe.

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-Décimo usted no debe disculparse de nada, es bueno volver a verlo-Tsuna noto cierta melancolía en sus ojos.

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- ¿De qué te preocupas tu? Gokudera-kun-Gokudera fue quien se puso pálido, y Tsuna quizás creyó que Bianchi le esperaba detrás suyo, con alguna comida venenosa.

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Por primera vez, entonces, al voltearse noto que estaba en el jardín de una enorme y bella casa blanca, con decoraciones antiguas. Supo que estaba en Italia y en la casa Vongola, en qué diablos pensaba su yo adulto, el no sería nunca el jefe de la mafia. Si pudiera sermonearse a sí mismo esto no pasaría, Tsuna se deprimió y al final suspiro.

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-De nada, nada importante-se apresuró en decir Gokudera, dejando pasar por la alto las reacciones del más pequeño - ¿Qué tal si vamos a otro lugar Décimo? -pregunto mientras lo empujo por el jardín hacia dentro de la casa, como perseguido, mirando hacia todos lados como si no quisiese que nadie los viera, cuando Gokudera reparo en algo.

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- ¿No debería de haber regresado, Décimo? -Tsuna entonces, dio cuenta de lo mismo. No podía estar sucediendo una vez más.

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- ¡Es cierto! - En cuanto dijo aquello, la mano del Gokudera más maduro le tapó la boca y continúo empujando con tacto dentro de la mansión.

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Fue un camino quizás exageradamente largo, por un largo pasillo hasta que llegaron a un enorme despacho. Se veía tan antiguo y mafioso (por lo sombrío y sobrio a simple vista), que Tsuna no tardo en darse cuenta que era probablemente el despacho del jefe, de su versión más adulta y achino los ojos, incrédulo de que eso fuera cierto.

Asi que negaba con la cabeza, mientras se mantenía en silencio y veía al peli-plata ¿Angustiado? Gokudera parecía pensar y dudar, de lo que estuviera pensando, sin embargo, con un aire distinto parecía conservar la calma. Estaba impresionado por ese hecho.

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-Décimo, tiene que prometerme que no dejara que nadie más que los Vongola lo vean-se dirigió a él, todavía serió-intentare averiguar qué pasa, usted solo quédese aquí-le pidió con mucha amabilidad y una sonrisa.

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-Disculpa Gokudera-kun ¿Pero sabes que sucede?

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-Realmente no, Décimo discúlpeme, de verdad lamento no poder darle una respuesta-ahí había comenzado de nuevo, penso Tsuna, pero Gokudera, aunque se lamentaba lo hacía con un aire, no solo adulador como de costumbre, sino como si estuviera cuidándose de no sonar estúpido y sin sentido. Le era un poco distante y extraño.

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-Realmente no es necesario, pero ¿Qué pasa si...?

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- ¿Sí? Tiene alguna idea-Gokudera pareció esperanzador, pero Tsuna no tenía idea de nada.

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-Yo solo, son tonterías, discúlpame tú.

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Gokudera se vio contrariado, el mini Décimo estaba siendo obligado a disculparse, no podía permitir semejante bajeza.

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-Oh, no, Décimo. Si tiene una buena idea, siéntase libre de confiármela. -Tsuna ni siquiera lo pensó, se vio alentador de pronto.

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-Creo que deberíamos contactar al resto y-Gokudera lo observo, interesado, Tsuna se vio intimidado a continuar, pero al mismo tiempo el mayor lo orillaba a avanzar-deberíamos contactar al resto y averiguar qué sucede, a lo mejor ellos tengan información que nosotros no.

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-Es cierto, sabía que podía confiar en usted Décimo, creí que no era conveniente decírselos. Primero llamare a Yamamoto y Sasegawa.

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-Hermano...-penso Tsuna y la imagen de Kyoko llego a su cabeza, ruborizándose. Quizás estuviera sucediendo algo malo o la Bazooka solo estuviera rota temporalmente. Existían muchas posibilidades, asi sin embargo tenía la repentina curiosidad de saber si, él y Kyoko tenían algo en el futuro, anteriormente no habia tenido tiempo para averiguarlo, fueron tantas cosas las que sucedieron que apenas y habia podido ver la hermosa mujer que Kyoko seria dentro de diez años, quien pudiera desaprovechar el momento ahora.

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-Estaré al tanto, mientras yo me ocupare de cuidar al Décimo, Yamamoto-aquello lo saco de sus ensoñaciones, mientras que su rostro continuaba ardiendo-Décimo, Yamamoto dice que-Gokudera se detuvo, observándolo y repentinamente preocupado- ¿Se siente enfermo? -pregunto, acercándose y poniendo una mano en su cara, Tsuna se ruborizo aún más sin entender por qué.

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-No, realmente me siento bien Gokudera-kun...

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- ¿Esta seguro? puedo llamar a un doctor.

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-Enserio, no te preocupes tanto.

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-Si usted lo dice.

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- ¿Qué fue lo que dijo Yamamoto-kun?

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-Oh, es verdad. Que no hay señales de algún peligro o atentado en su contra, seguramente la Bazooka se descompuso y en cuanto regrese Lambo lo resolveremos y podrá regresar. Mientras tanto lo mantendré a salvo, es mi deber-sonrió orgullosamente-como su mano derecha.

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Tsuna no supo si sentirse más tranquilo, si tener miedo o ponerse más ansioso, pero el Gokudera adulto transmitía tanta confianza que ¿Podía suceder algo más? Bueno, Reborn no estaba cerca asi que, quizás por ahora podía sentirse algo, solo algo tranquilo.

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-De acuerdo. Tratare de no causar problemas.

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-Permítame, yo seré quien trate de no causarle problemas Décimo. Confié en mí. Entonces ¿Que le gustaría hacer?

Tsuna trato de pensarlo seriamente, y nuevamente la curiosidad inundó su mente.

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-Bueno... La verdad...-miro hacia otro lado, debería de no revelar por qué y ya-me gustaría conocer mi habitación-dijo, cuando miro la cara de su mano derecha, esta era todo un poema.

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-Lo siento Décimo, pero hay cosas que deberá descubrirlas cuando crezca. -Eso fue algo que Tsuna no esperaba y sobre todo con la expresión sería con la que, Gokudera lo dijo.

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Se veía tan genial y listo incluso como para enfrentar a Bianchi.

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Definitivamente nada malo podría ocurrir.

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-Entonces Sawada esta aquí, me encargare de hacer un banquete en su honor-y frente a sus ojos el cool y genial joven adulto Gokudera, se desplomo en el suelo con espuma en la boca. Bianchi se arrimó preocupada.

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-Cierto, los lentes-dijo ella.

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-Hay cosas que quizás no hayan cambiado mucho-penso Tsunayoshi Sawada con estupor.

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Habia pasado algo posiblemente... No, premonitoriamente malo.

Notas de Autor:

Mi primer fanfic de GokuderaxTsuna Seran tres o cuatro capitulos cortitos, espero que lo disfruten. C:

Capitulo 2: Fotografias

Tsuna observaba a Gokudera durmiendo sobre el sofá de su futuro despacho, con el traje Vongola y el cabello plateado más largo, cubriendo aquel rostro de facciones más maduras, solo en algunas partes.

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Del otro lado Bianchi se veía contrariada respecto a su hermano, al menos está estaba mucho más interesada que la joven en él, penso Tsuna. Con los lentes puestos esperaba que despertara y asi ella pudiera irse a preparar el banquete, era toda una novedad volver a ver al Joven Décimo Vongola con el que hasta hacía unos meses habia compartido unas cuantas aventuras.

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Por otro lado, ella sonrió disimuladamente, ante la atención del futuro jefe con su mano derecha, con su propio hermano que estaba comenzando a revolverse en el sofá.

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-Décimo...-murmuro, levantando su mano de pronto y colocándola sobre el rostro de un sorprendido Tsuna. Tsuna se dejó hacer sin saber porque tanto que llego a asustarse cuando Gokudera despertó y se levantó exaltado, apartándose del.-L-lo siento mucho Décimo yo...

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-Gokudera-kun ¿Te encuentras bien? -apresuro Tsuna, mirándolo con una calidez inquebrantable. Su Décimo siempre tan bueno y paciente con él, no se lo merecía.

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-Si, no tiene que preocuparse por mí. -Le respondió, reincorporándose y mirando por fin a Bianchi sin desfallecer.

-Oh Hayato, que bueno que estas aquí de nuevo, iré a preparar ese banquete, el resto llegara pronto.

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-Bianchi, en verdad no hace falta...-se excusó Tsuna avergonzado, pero ella ya había salido por la puerta. Para lo que alguien más volvió a entrar antes que nadie diga o haga algo.

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-El joven Vongola-dijo la despreocupada y cool voz del Lambo adolescente, que entro con coquetería-es bueno volver a verlo-continuo, mientras llevaba una mano al bolsillo de su pantalón y tomaba asiento.

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-Lambo-dijo feliz Tsuna, saludándolo con un gesto de cabeza.

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- ¿Qué hay de la Bazooka? -pregunto inmediatamente Gokudera, mientras se acomodaba la corbata.

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-No lo sé, eso corresponderá a mi versión infantil-dijo Lambo despreocupado, Gokudera pareció apretar los dientes.

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- ¿Yamamoto y Sasegawa? -Lambo hizo un gesto de no saber, Hayato parecía estar al borde de perder la paciencia. Pero no se esforzaba mucho por controlarse, le parecía que era más fácil en este tiempo mantener la calma.

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-Hibari andaba gruñendo en la base-confeso Lambo con cierto temblor en el labio. Como si hubiera escapado de ser "mordido hasta la muerte".

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-Ese tipo...-mascullo Gokudera, Tsuna guardaba silencio y prestaba atención, cuando el peli plata parecido acordarse de que todavía estaba allí... Aunque, parecía no haberse olvidado jamás.

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-Lo siento Décimo, pero tendrá que permanecer un tiempo mucho más largo aquí, seguro tiene hambre o quiere dormir-Tsuna agitaba las manos en señal de, no tener ninguna de las dos opciones en mente, pero su estómago rugió, traicionándolo.

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El dia habia sido muy largo o al menos eso le pareció cuando observo por la ventana y el cielo nocturno les regalaba la vista a las intermitentes estrellas, habia cometido el error de bostezar luego de comer la para nada venenosa comida de Bianchi, ella por alguna extraña razón atípica a "ella" habia hecho algo no venenoso y en primera instancia, fue muy sospechoso, sin embargo, habia sido delicioso y reconfortante. Sentirse en casa, aunque faltaran el resto de sus amigos y su propia madre.

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Tras esto ahora Gokudera lo llevaba hacia las habitaciones y se despidió de él con mucha prisa, antes de cerrar la puerta y ya no verlo más. Aun rondaba en su mente el querer saber si al menos, su yo del futuro habia avanzado con Kyoko, asi que a la primera oportunidad se escabullo de la habitación de huéspedes y comenzó a revisar las habitaciones. Habían demasiadas, aun asi tendría que revisarlas y en cuanto viera algún indicio de él y Kyoko, sabría la verdad, alguna foto u objeto, seria fácil según su plan.

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Llevaba quizás mucho rato intentándolo cuando dio con la habitación más preciosa de todas. Muy vistosa y grande, tenía el tino de un jefe, asi que comenzó como en el resto a buscar los "famosos indicios", habia varios marcos con fotografías, pero no podía ver sus caras sino hasta que encendió las luces y miro mucho mejor el entorno.

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La primera foto estaba sobre una cómoda y efectivamente estaba él, igual a como estaba en ese momento, aunque no lo recordaba le llamo la atención que Gokudera estaba a su lado con una gran sonrisa y el con un notorio sonrojo. Todavía jóvenes y a las afueras de su casa, con Reborn de colado en su cabeza.

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En la siguiente fotografía, de junto, Tsuna se vio más alto y Gokudera también, parece que habia crecido un poco y su sonrisa ya no parecía ser de un adolescente, era un poco más sutil y la de Gokudera mas ¿Sexy? En que estaba pensando.

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Tsuna continuo a un tercer marco, ahora él mismo con el famoso traje Vongola y ya no solo aparecían él y Gokudera, sino que Yamamoto, también de traje, pero sin la cicatriz de su barbilla, Gokudera parecía como "celoso" y miraba hacia Takeshi con cierta rabia, mientras el beisbolista sonreía despreocupado y él mismo Tsuna avergonzado por sus dos amigos.

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Girando sobre sus pies vio algunas otras fotos colgadas en la pared, todos juntos, incluida Kyoko-se alegró al verlo lo linda que se veía- y Hibari que tenía cara de ir a morderlos a todos cuando, se acabara de tomar la fotografía. Tsuna sonrió, le parecía un hermoso y aterrador gesto que apareciera.

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Entre otras fotos, donde aparecía con Sasegawa o Lambo, el mismo Reborn o I-Pin, vio otra donde estaba de nuevo solo con Gokudera, pero esta vez sobre la mesita de la cama, Gokudera parecía estar abrazándolo y, al lado en otra foto, Tsuna (su versión diez años más grande) habia ladeado la cabeza hacia atrás, aunque no supo para que, porque escucho la puerta abrirse.

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Cuando observo y vio quien era, Gokudera caminaba hacia él, parecía ciertamente enojado y no lo culparía, estaba en su habitación, estaba muy seguro que se habia equivocado. Después de todo, porque el aparecería en tantas fotos con Gokudera, seguramente porque asi de adulador que el peli plata era, conservaría toda foto donde estuviera su querido Décimo.

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-No tiene que estar aquí Décimo-le dijo seriamente, mientras lo empujaba fuera de su cuarto.

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-Gokudera-kun...

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-Perdóneme, pero le pido por favor que no vuelva a entrar aquí, además le he dicho y vuelvo a pedirle perdón-mientras hacia una leve reverencia-le dije, que hay cosas que mejor descubrirlas cuando usted crezca.

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-Es cierto, solo que... Quería saber si fue posible-Tsuna jugaba con sus dedos.

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- ¿Sí? -Gokudera se vio ilusionado y más permisivo, ya no lo empujaba mucho más lejos.

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-Si fue posible que mi yo adulto... Bueno-se ruborizo, con eso la ansiedad de Gokudera se acrecentaba y su corazón palpitaba.

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-Sabe que puede confiar en mí.

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-Tú sabes, siempre me ha gustado... Kyoko-y eso fue como un balde de agua fría para Hayato, que ensombreció la mirada-y quería saber si nosotros...-Tsuna no pudo seguir hablando por dos razones, primero porque le avergonzaba hablar de sus sentimientos y segundo, porque sentía que el aura estaba muy extraña y supo que no se equivocaba, cuando miro a su mano derecha y se vio como ¿Dolido?

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-Es muy tarde... será mejor que vaya a dormir, quizás mañana ya pueda regresar-y sin apenas mirarlo, dio la vuelta-no vuelva a entrar allí, se desilusionaría mucho-agrego marchándose sin más.

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Tsuna despertó al dia siguiente, todavía en el futuro y preocupado, llevaba medio dia sin haber visto a Gokudera y no sabía por qué.

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-Hey Tsuna-aquel era Yamamoto, que iba llegando.

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-Sawada-san-segundo Sasegawa.

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Ambos iban con el traje Vongola y parecían muy contentos de verlo.

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-Discúlpanos Tsuna, pero tenemos una reunión con Hibari-dijo Yamamoto con aire cansado.

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-Sera mejor que vayamos antes de que cambie de idea, salúdanos a Gokudera si lo ves-Ryohei le guiño un ojo, antes de continuar.

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Tsuna no termino de entender nada, pero supo que, si ellos lo invitaban a acompañarlo o él iba por su cuenta, Hibari los "mordería hasta la muerte".

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Al final, volvió a quedarse solo, pero aun quería saber sobre Kyoko, por lo que su única esperanza fue Lambo, que estaba comiendo mandarinas en el jardín.

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- ¿Qué opinas Lambo?

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-Llevare con mucho gusto al joven Vongola, que siempre me ha cuidado-y entonces subieron el primer piso, caminaron y caminaron, hasta que Tsuna reconoció la puerta, la misma que Gokudera le dijo que si volvía a entrar, se desilusionaría.

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-Lambo no creo que... Aquí sea el lugar correcto.

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-Estoy seguro, esta es la habitación del jefe-aseguro con una sonrisa. Tsuna suspiro, pero aun recordaba la foto que no acabo de ver, la mirada dolida de Gokudera y el hecho de que no estuviera a su alrededor.

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-Gracias Lambo.

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-A su servicio Joven Vongola, lo dejaré a solas-Lambo se retiró a pasos tranquilos, mientras Tsuna volvía a revisar las fotos, asegurándose de cada una, hasta que llego de nuevo a la mesita. Vio de nuevo la foto donde Gokudera lo abrazaba y luego, donde como si fuera una secuencia de esta, el ladeaba la cabeza... y entonces comprendió todo.

 

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Notas de Autor:

Solo estoy dando pausa entre capitulos, sigamos abajo.

Capitulo 3: Eres todo para mi

Hibari se veía con malhumor sentado en la silla del Décimo Jefe Vongola y frente a este, Gokudera se veía igual de enfadado.

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-Vamos muchachos, Gokudera, Hibari-intento conciliar Yamamoto, aunque se veía muy serio.

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Kyoya lo miro como si fuera a matarlo y Gokudera hizo un gesto con la cabeza.

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-Si piensan estar asi todo el dia, no llegaremos a un acuerdo-asevero Sasegawa.

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-A lo mejor deberíamos llamar a Dino-murmuro Yamamoto, Hibari lo observo inmediatamente-vamos Hibari, fue broma-pero Hibari no parecía estar para bromas, se levantó de la silla, con lo cual Hayato se vio satisfecho y luego, camino hacia la puerta, Lambo estaba tras esta como intentando escuchar la situación.

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-¿No deberías estar con el Décimo?-consulto Gokudera.

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-Está en su habitación.-Sin preguntar mas detalles, Gokudera se marchó de allí aun tenia algunos asuntos que resolver, como el intentar evitar que los miembros inferiores de los Vongolas se enteraran de lo ocurrido.

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Por mientras Yamamoto y Sasegawa se miraron entre sí y preguntaron a la vez a Lambo, tenían un ligero presentimiento que quizás escapo de la mente de la segunda mano del jefe.

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—Lambo, ¿Habitación de visitas o "su habitación"?-Lambo dio media vuelta despreocupado o eso pretendió aparentar ya que sentía peligro con Hibari todavía allí.

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—Su habitación, el me pidió que lo llevara allí—y antes que los otros pudieran hacer nada, se retiró de ese lugar.

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-¿A quién morderé primero?-bueno, tenían más de lo que preocuparse que por el hecho de que Tsuna investigara en su habitación de mayor y viera fotos viejas, el guardián más fuerte quería literalmente asesinarlos.

 

Ese dia Gokudera realmente no habia visto mucho a Tsuna y supuso, ya siendo muy tarde en la noche, que este estaría durmiendo en la habitación de invitados. Avanzaba temeroso por el pasillo y sentía todo su cuerpo bañado en sudor por los nervios, a cada paso los nervios se volvían una masa pesada en su estomago y era por el simple de hecho de regresar a su alcoba y encontrarse solo alli.

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Desde que se había suscitado el cambio de Tsuna sentía ese terror, lo extrañaba demasiado aunque pretendía ocultarlo y sobre todo, estaba un poco dolido de la insistencia del mas joven por saber de alguien más. Abrió la puerta y tuvo mas miedo, sin embargo esto no aligero nada porque aunque al principio no parecía que nadie estuviera allí, pudo divisar por el juego de luces y sombras que alguien estaba sentado sobre la cama, mirando hacia la ventana.

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—¿Décimo? ¿Ha regresado?-tanteo, pero no recibió respuesta.

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El camino a la cama de unos tres o cuatro pasos se volvió repentinamente una maratón y sin ser capaz de contener sus instintos y la emoción exacerbada de recuperar a su Décimo que le correspondía en igual sentimiento, se abalanzo sobre el que aparentemente  se sentaba al borde la cama.

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—Décimo, lo extrañe demasiado, realmente es tan importante para mí—dijo con voz suave, abalanzándose sobre el sin pedir permiso y sosteniendo el cuerpo más delgado entre sus brazos, luego dejaría la estampa de su frente en el alfombra pidiendo perdón por sus acciones.

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—Aquí estoy...—respondió una voz igual de suave y bajita, Tsuna permanecía inmóvil con la cara roja. En esta ocasión el instinto a Hayato no le fallo, sentía a su Décimo diferente como si este nunca hubiera regresado y allí, estuviera el joven. Por lo que se aparto de el y encendió las luces a tientas, mirando enseguida en dirección a la cama y observando que Tsuna joven, rojo y paralizado también le miraba.

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—No puede ser cierto... yo, lo siento, lo siento mucho—comenzó Gokudera y estaba a punto a arrodillarse cuando Tsuna tomo valor y se acercó, deteniendo su acción.

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—No... yo, y-yo ahora lo entiendo, Gokudera-kun—Gokudera se sorprendió—lamento haber estado tan entusiasmado por Kyoko—que bajeza grito la mente de Gokudera, el jefe era el que estaba disculpándose, no podía permitirlo.

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—Como cree,  todo esto es mi culpa... que usted descubriera las cosas de esta manera, siento haberlo decepcionado.

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—Tu nunca me decepcionas—interrumpió Tsuna, se habia puesto serio pese a que aun seguía sonrojado.-Ahora se lo que debo hacer, vaya que fui muy lento y además, tú también eres muy importante... para mi—se sonrió nervioso y miro a Gokudera una vez más, aun le avergonzaba pero ahora que sabia la verdad no podía dejar de verlo y pensar en el futuro que tendrían juntos.

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—¿Décimo?-el Tsuna del pasado simplemente se desvaneció, mientras le sonreía cálidamente, adoraba aquella sonrisa.

Notas de Autor:

Esto era mejor que hacer cuatro paginas diferentes, por capitulos tan cortos, sigamos al ultimo que esta abajo sjsjsjs

Capitulo 4: Altura mas Extra.

Al menos tres transeúntes se habían espantado cuando vieron al chico con el cigarrillo en su boca caminar a pasos pesados por la calle, mientras soltaba maldiciones.

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Observaba todo su alrededor y bufaba, cuando de repente se detuvo pensando que a quien buscaba, lo habia visto ir en dirección al templo de namimori, pero cuando llego al pie de las escalerillas que lo conducían hacia dicho lugar, el viento soplo y las ramas se mecieron, estaba completamente solo en aquel lugar.

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-Maldita vaca estúpida, como no vuelva el Décimo-mascullo, dejando caer la colilla del cigarro al piso, pero justo en ese momento oyó el susurro de las hojas, alguien estaba allí, podía sentirlo y no era el viento.

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Se mantuvo en silencio y alerta, pero como si no hubiera escuchado nada y entonces, no supo si fue a propósito o por ventaja, bueno... Penso que solo estaba siendo amable con él, asi era su Décimo.

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-Gokudera-kun-murmuro el otro, habia sido en realidad pillado con la guardia baja y no habia ninguna amabilidad en eso.

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Gokudera se lo quedo viendo con el rostro hacia arriba.

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No tuvo dudas, ese era el Décimo de diez años en el futuro, alto y de traje, sus facciones se veían mucho más maduras y delicadas. Pero sin que se le quitara ese brillo de solecito inocente al que estaba acostumbrado.

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En ese momento su cerebro colapso de la misma forma que lo hacía cuando miraba directamente al rostro de su hermana. Llevaba unos días buscando al Tsuna ya a sabiendas de que se encontraría con el adulto y era la primera vez que lo pillaba.

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El Décimo vongola sonrió cálidamente, todo esfuerzo por no ser visto más allá del astuto Reborn, se fue por un caño. Observo al Gokudera colapsado pensando que esto no cambiaría en un futuro próximo y luego en un puff desapareció, dejando el legítimo lugar a su yo del pasado.

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-Décimo...-murmuraba Gokudera convaleciente, lentamente iba recuperando la consciencia, cuando se encontró con Tsuna de lleno.-¡Décimo!

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-G-gokudera-tartamudeo el otro, fijándose en la extraña posición en la que estaba. Lacónicamente se sentía mucho más avergonzado bajo este Gokudera que el otro, después de todo era al que tendría que vislumbrar a su lado, durante diez años viendo como iría madurando y convirtiéndose en la confiada mano derecha, diez años para encontrárselo de nuevo aunque realmente... Ya se lo habia encontrado.

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.-He estado pensándolo estos últimos segundos-comenzó, con mucha vergüenza, el peli-plata no entendía-¿Te gustaría...?

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-¿Si?

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-¡Es imposible, no puedo hacerlo!-comenzó a renegar Tsuna, Gokudera palideció, no terminaba de entender que aquejaba a su Décimo, era frustrante no poder ayudarlo.

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-Dame-Tsuna-oyó Tsuna decir a Reborn, que se precipito sobre su cabeza dándole un buen golpe, ensombreció su mirada y apunto con su pistola, estaba listo para asesinarlo.

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Por primera vez Tsuna penso que eso sería una buena idea, recordando aquella fatídica vez con Kyoko penso que... habia sido fallida por que la persona correcta aun no habia llegado a su vida y en este momento, frente a la indicada debería ser capaz de salir bien.

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-Reborn usa la bala de la última voluntad en mi- dijo seriamente y Reborn sonrió satisfecho, Gokudera no terminaba de entender nada hasta que vio al Décimo "morir" y renace en ropa interior, con la llama de la última voluntad en su frente.

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Tsuna por su parte lo habia visto bien claro mientras le penetraba la bala, mientras "moría" cuál era su última voluntad, de lo que se arrepentía y lo dijo alto y claro, sin ápice de vergüenza.

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-¡Gokudera-kun por favor ten una cita conmigo, tú me gustas!-Hayato abrió los ojos estupefacto, apoyado en el suelo con sus propias manos, mirando al Décimo tan decidido y sincero.

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-¡El Décimo es tan genial que no debería estar diciendo cosas tan vergonzosas!-exclamo arrodillándose con la frente pegada al suelo.-¡¡DISCULPEME POR HACERLO ACTUAR DE ESA FORMA!!-seguía, exagerando todavía más su reverencia.

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Al dia siguiente.

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Tsuna no podía creer que realmente habia funcionado, que su última voluntad por fin pudiera haber sido exitosamente llevada a cabo. Pero aún le avergonzaba el hecho de habérsele declarado a Gokudera.

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El futuro habia revelado sus verdaderos sentimientos, Kyoko se veía solo como una amiga, pero tan siquiera sería posible que pudiera llamar a Gokudera...

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Sacudió su cabeza, ocultándose bajo la sabana, no tenía la cara para salir. Sabía que en cualquier momento Gokudera y Yamamoto le hablarían desde la calle y le esperarían para ir a la escuela, pero él no tenía valentía para enfrentarse al peli-plata.

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-¡Tsuna!-escucho, aquel habia sido Yamamoto, Tsuna asomo su cabeza por la ventana pero no porque hubiera tenido un arranque de valentía, Reborn lo habia pateado a dar la cara.

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-¡Décimo, el idiota del beisbol se me pego a mitad de camino!-refunfuñaba y adulaba Gokudera, como normalmente hacía.

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-¡Pero si es más divertido ir todos juntos!-decía Takeshi con una sonrisa tonta. Gokudera chasqueo la lengua y luego miro furtivamente al Décimo, Tsuna escondió la cabeza de nuevo en su habitación, pero no mucho tiempo después habia sido pateado fuera de la casa por Reborn y asi, obligado a enfrentar a su mano derecha.

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Ninguno de los tres habia dicho palabra durante el camino, si Yamamoto hubiera sido menos despreocupado se hubiera dado cuenta que Tsuna y Gokudera parecían haberse estado evitando, desde el momento que habían estado lo normalmente cerca.

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Estaban muy cerca de la escuela cuando Sasegawa y Kyoko se sumaron, Tsuna ya no se entusiasmó tanto por Kyoko y casi por instinto Hayato se habia ganado el lugar que la chica, normalmente ocuparía al lado del Décimo, Tsuna entonces se avergonzó.

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Tsuna aun recordaba su declaración y que le habia pedido a Gokudera, recordó también brevemente al desesperado modelo adulto del peli-plata y se detuvo.

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—¿Décimo, se encuentra bien?-Hayato se detuvo casi al mismo tiempo, mientras los demás seguían su camino sin percatarse de nada.-Si es por lo de ayer, yo....

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—¡Ni lo menciones!-se avergonzó mirando al suelo.

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—¡¡Lo siento, lo siento, lo siento!!-comenzó Gokudera, arrodillado en el suelo, Tsuna se rasco un lado de la cara y se le deslizo una gotita de sudor por el costado. De repente Tsuna lo detuvo agachándose hacia el suelo.

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—Aun tenemos una cita pendiente—le dijo totalmente rojo, a Gokudera lo gano la emoción y se abalanzó sobre el menor, olvidándose de adular y pedir disculpas, se veía muy feliz.-G-Gokudera...

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—Acepto la responsabilidad—se puso serio, se apoyo en sus hombros y a continuación le dijo—Podría...—acercando su rostro al contrario lentamente a la espera de una confirmación. Tsuna trago y luego asintió, sus y los labios de Gokudera se unieron tímidamente un instante antes de que algo aterrizara en la cabeza de su mano derecha y fue pateado hacia atrás.

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—¡¡Reborn!!-se quejo Tsuna, Reborn simplemente se sonrió divertido y alcanzo al resto, que despreocupados totalmente notaron finalmente que Tsuna y Gokudera se habían quedado atrás.-¿Estas bien Gokudera-kun?

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—¡¡¡Lo siento, lo siento, lo siento!!!-empezó este de nuevo, Tsuna achino los ojos, mas avergonzado por la actitud de Gokudera que llamaba mucho la atención.-¡¡¡Exponer al Décimo en público, imperdonable, imperdonable!!!

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—Eh... podría ser peor—penso Tsunayoshi Sawada, observando a su novio estampar su rostro contra el suelo.

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¿Fin?

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Extra

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Cuando el Tsuna del diez años en el futuro regreso a su hogar, se encontró con la misma pose incomoda de siempre, Gokudera arrodillado frente al como habitualmente hacia para disculparse. El estaba sentado sobre la cama y supuso que anteriormente su yo mas joven estaba en el mismo lugar.

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—Supongo que no se pudo resistir—sonrió, recordando poco a poco lo que realmente habia pasado, asi que como modo de recompensarlo levanto su mano hacia el mayor y acaricio un lado de su rostro, diez años después aun lamentaba hacerlo sentirse infeliz por andar pensando en Kyoko.

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Con la misma mano tomo un mecho de sus cabellos, sonriéndole, sin usar palabras, solo gestos, pequeñas caricias que hacia con mucha menos vergüenza que antes.

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—Esta de regreso—dijo Gokudera—estoy feliz por ello—acto seguido, incapaz de mantener un orden entre ser correcto y actuar solo como su mano derecha o ser incorrecto y actuar como su pareja, Hayato dejo ir su autocontrol al sentirse acariciado por el jefe. Ya no tenia por que contenerse si el pequeño Decimo se habia ido.

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Se abalanzo sobre él, sabiendo que al dia siguiente se marcaria la alfombra en la cara por arrodillarse y pedirse perdón entre consecutivas reverencias, Ahora mismo se sobrepasaría con el jefe y al otro dia, actuaria correctamente.

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Aunque bueno, si Tsuna llegara a enfadarse por esto sería si Reborn lo regañara delante de todos por andar jugando en su alcoba con su mano derecha.

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-Reborn no regreses mañana-pensaron el guardián del cielo y la tormenta, mientras se besaban acaloradamente en la cama... En la cama de ambos Vongolas.

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Fin

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Notas de Autor:

Pese a que era un fanfic cortito tuve algunas faltas de inspiración y no quería escribir nada soso. Me tarde mucho supongo pero me siento satisfecha de poder acabar con esta mini historia que bien podría haberla hecha de un solo capitulo. En el futuro me encantaría hacer un DJ de esto y quizás lo haga, si lo hago estaré avisando aqui para que puedan leerlo. Y en el futuro espero hacer un fanfic mucho mas elaborado de esta pareja que a mi me gusto desde el primer "Décimo". En fin, ojala lo disfrutaran y no vemos en próximas historias. Spiler, nunca llegue a hacer el dj, pero, seguire esforzandome en ello.

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